¿Por qué no pude encontrarme esta primavera con Vaptsarov?
Alexander Androv
Traducido del búlgaro · Защо не можах да се срещна през тази пролет с Вапцаров?
Eh, hijo de tu tiempo,
que pasaste por la encrucijada del pasado,
sentémonos ahora los dos en esta tierra ablandada por la primavera
y escuchemos el rumor de las piedras
en aquel jardín japonés de un libro olvidado.
Tus cejas fruncidas, muy separadas,
y tus orejas hermosamente despegadas me hacen reír,
pero limpiamente, sin burla.
¿No lo notaste?
¿Notar qué?
¡Pues el soplo de jazz desde la ventana titilante!
Ajá. Ya no está el invierno.
Se ha ido también la sensación de anochecer temprano.
Se han ido mis sueños enfermos
y el dolor en las piernas.
Y las ganas de alejarme del cuadro
solo para verlo más claro.
Qué tormentos inútiles, muchacho.
Qué esfuerzos heroicos por
alisar nuestros pensamientos a imagen y semejanza
de algún Modelo desdichado que no sospecha nada.
Sentémonos ahora los dos en esta tierra ablandada por las acequias
y, empapados de pies a cabeza, burlémonos del recuerdo del invierno
como si nunca hubiera existido.
Aunque para quienes lo aman, esto no significa nada.
«…se rompen cadena tras cadena»
mascullaba entre dientes, cruzando la calle
y viniendo hacia ti, sin la menor idea
de por qué me recibía tan ruidosamente aquel día
y esta tierra ablandada por el fuego.
Pero ahora, cuando me acerco
tanto como para perder la idea clara
de la totalidad de lo que debo olvidar,
creo que no estaba escrito que nos encontráramos,
y tu muerte de antaño no
es excusa suficiente.
Y no cambiemos de opinión sobre las cosas
como haría cualquier persona pensante.
Así no incomodaremos a nuestros estrechos
vecinos de vida, y quizá incluso
obtengamos su permiso para sentarnos un rato
en la misma tierra ablandada por tu sangre
a la misma hora de los días:
los tuyos y los míos.