Canción del anochecer
Alexander Androv
Traducido del búlgaro · Вечерна песен
«Me iré del mundo
tal como vine: sin hogar,
sereno como la canción
que trae un recuerdo innecesario».
«Canción huérfana», D. Debeliánov
A veces me asaltarán recuerdos fugaces
y secaré el agua de mis ojos débiles.
Estrujaré como hojas mis días caídos.
Sabrán a sal y a amargura.
A la sombra del tiempo me tenderé.
Miraré desde fuera cuanto quiera.
Mi mano temblorosa —la extenderé
y tocaré a través de una sonrisa los días de antes.
Y no me harán falta recuerdos por bastones,
ni cosas viejas por muletas, ni gafas.
Estaré allí, en el mundo hecho no de palabras,
en el que en mi cuerpo llevaba también un alma.
Entonces y donde me rozaban las bromas,
y ardía de deseos y reía hasta perder el sentido.
En tardes en que empezaban los juegos,
y en noches de calor, de roce y de pasión.
Me encontraré de nuevo en caminos ignotos,
deteniéndome en ciudades desconocidas,
persiguiendo polvaredas, mitos y secretos.
Conoceré gente nueva, voces nuevas.
Pero esa magia ya no me devolverá
a países perdidos, a nieblas olvidadas,
aunque venga de noche para abrazarme,
para despertarme, y luego mirarme y callar.
Me levantaré de nuevo por la mañana, frío y pulcro,
en el espejo veré los ojos —mis ojos,
por un instante los reconoceré. Y ellos me sobresaltarán,
todavía enrojecidos, pero casi apagados.
Con paso largo cruzaré los recuerdos. Y el umbral.
Sonreiré a un vecino. Y él me saludará.
«Las magias…», pensaré,
«…mejor se quedan con los magos…»,
me encogeré de hombros y el tiempo seguirá.
2009