Alexander Androv
Ensayo

Canción para el buen Romain y las hojas de su libreta

Alexander Androv

Primera publicación: 04.10.2009 · Foto: wirestock / Freepik

Traducido del búlgaro · Песен за добрия Ромен и листата на неговия бележник

En nombre de Romain Gary o de alguno de sus seudónimos.

¿Cómo te mudaste a mi casa?
Con tu tontería encantadora.
Con el encanto de tus movimientos
cuando te levantabas de la cama.

Todavía paseamos por las playas en retirada de Río.
Lejos de tu última borrachera y de mi último
disparo de pistola.
En medio de la arena que nos encanta.

Y con la mirada puesta en el guion romántico
de nuestros años juntos.

Pero tengo que dejarte en este fotograma.
Mi escritorio se ha hinchado de folios en blanco.
Mi despacho, sospechosamente, no tiene celos de ti.
(¿Debía eso recordarme que mi deseo de una relación perfecta
es mi ilusión, pero también la de todos? ¿Que me miento con perfecta conciencia,
que necesito cada una de mis mentiras, porque son mil veces más verdaderas
que las reales y racionales gotitas de aceite en el cañón de tu botella vacía
y que las palabras con que te describe la garganta del revólver seco?

Maldito despacho-yo. Y maldito escritorio-yo. No quiero ser palabras-yo.
Quiero ser película-yo.
Ja, ¿y qué? Huiré sin convicción y volveré, culpable, a mí mismo-yo. No hay manera. No hay huida. Solo huida-yo. Esa no me sirve.

Posemos otra vez. Esta foto de Río quedará bien en un marco rectangular.
¿Dónde estás?