Alexander Androv
Prosa

Cuando me equivoco de parada

Alexander Androv

Primera publicación: 27.04.2009 · Foto: rorozoa / Freepik

Traducido del búlgaro · Когато обърквам спирката

Cuando me equivoco de parada y me bajo en otra ciudad,
ya sé que también me equivocaré de gente,
de aquellos a quienes diré «Hola».
Cambiaré mis habituales pensamientos de la tarde
por alguna sorpresa nueva en las calles desconocidas,
me asomaré fugazmente a la puerta de una casa abandonada,
sonreiré a un transeúnte al que cedo el paso,
me sentaré un rato en el café que no veré una segunda vez,
leyendo un folleto inútil de un espectáculo desconocido,
sorbiendo de las hojas que caen y de los rostros nuevos,
del olor a canela pegado a la barbilla
de la muchacha que me la trae deprisa.
Así la soledad del lugar desconocido es más acogedora.
Y la sensación de vacío, más plena.

Cuando me equivoque de parada y me baje en mi ciudad,
que no ha notado mi ausencia,
sonreiré al recuerdo del día bien pasado.

Subiré las escaleras hasta mi cuarto y me miraré en el espejo,
preguntándome: «¿Cada cuánto tengo que abandonar los contornos conocidos
para sentir lo intemporal, el guiño del destino y el olor a canela?»