El sendero hasta el gato blanco
Alexander Androv
Traducido del búlgaro · Пътеката до белия котарак
Aquellos árboles en flor a ambos lados del camino
disimulaban de maravilla el vacío entre los dos puntos
de la partida y de la llegada,
que, a su vez, de algún modo, justificaban los árboles entre ellos.
Por supuesto, me lo imaginaba.
Pisaba aquellas losas con seguridad,
lo que les otorgaba una existencia considerable.
Y la sensación de escenario y de espectáculo,
¿de otro modo, podía ser una ilusión?
Al final de la bóveda de árboles florecidos,
en el segundo escalón, junto al arbusto,
con la cola recogida y sin moverse en la foto,
el gato blanco, sin desdén,
miraba fijamente algo detrás de mi hombro.
Cualquier vuelta mía ahora
para comprobar
o por curiosidad innecesaria
sería ridículamente inútil.
La foto tenía unos días.