Alexander Androv
Poema

A una dama hay que acompañarla

Alexander Androv

Primera publicación: 24.03.2011 · Foto: wirestock / Freepik

Traducido del búlgaro · Не можеш да не изпратиш дама

¿Por qué ofenderte
con alguna frase
«Ella es tal y cual»,
«Ella es así o asá»?

Nadie me hace preguntas.

No voy a describirte.
Ni a pintarte con sombras.

No voy a cantarte desafinado.

Mejor me siento un rato
en las baldosas rotas
junto al puesto de helados

y que el arroz agridulce
en la caja cuadrada
sobre mis rodillas

me prediga
un futuro agridulce…

Y que huela a espuma,
a café, a patatas fritas,
a rumor de transeúntes…

¿Te sientas?
Como quieras…

¿Y cómo te llamo con cariño?

¿«Amiga mía»?
¿Querida, amada?
¿Almaamadaquerida?
¿Corazón? ¿Cómo?

¿No te llamo de ningún modo?

No hay prisa por irse, ¿verdad?
No, no digo que no seas guapa.
Solo vieja como el mundo. Ay.
¿Ya? ¿Es hora de despedirme?

¿Sí? Pues sí. Acabas de llegar.
¿Y te vas? ¿Y no es de buena educación
no acompañar a la dama,
aunque la dama sea la Muerte?