La súplica de la adivina
Alexander Androv
Traducido del búlgaro · Молбата на връчката
¡Buenas noches, amigos!
Les traigo noticias. Noticias de la adivina.
No sé por qué. Yo solo pasaba junto a la casa.
Ni siquiera giré la cabeza, ni para saludar, ni para mirar.
Ella misma me atrajo y me arrastró adentro, a la penumbra.
Suplica que esta noche le perdonemos
sus profecías erradas y sus propios desvaríos.
Ni siquiera sé por qué suplica. Cuando podría exigir.
Suplica que la perdonemos y que la matemos. Así, dice, lo vio suceder.
Ni siquiera sé por qué suplica, si eso es verdad. ¿No lo vio, acaso?
¿O quizá vio otra cosa? ¿Y quizá quiere cambiar el destino?
¿O que nosotros cambiemos el destino? ¿Nosotros? Bruja loca, si es eso.
¿O quizá deberíamos hacerle caso? Ella nunca ha errado. No es que le creamos,
claro. Pero tampoco ella yerra... No sé... Me hace errar a mí.
Ah, y pensándolo bien — ¿qué fue errado? ¿Qué desvarío?
Todo ocurría tal como se lo preguntábamos...
Y también podemos no hacer nada. ¿Cuánto pesa una súplica?
¿Olvidarlo? Solo que luego estará furiosa.
Y mi camino pasa por allí cada día.
Ni siquiera miro hacia la casa, pero... ella tira hacia adentro.
¡Entonces está decidido! ¡Lo pensaremos!
¿Y se acuerdan de que estuvo enamorada en un tiempo...
De uno de ustedes. Con los años olvidé de quién.
Sí. Sé que eso ahora no importa.
No. No le tengo miedo. ¿Por qué iba a tenerle miedo?
Si esta noche la matamos, estará muerta.
Y si no lo hacemos, es que se equivoca y sus vaticinios son mentira.
¿Por qué iba a tener miedo en cualquiera de los dos casos?
2008