Congelación
Alexander Androv
Traducido del búlgaro · Замразяване
Toc, tum, toc, tum
subo al autobús
y me congelo.
Habré viajado tanto tiempo como hace falta
para recorrer la distancia que debía recorrer.
Una línea vacía entre dos puntos
que he llenado de calor.
Me caliento y me pongo en marcha.
Bajo del autobús y me encamino a una pequeña librería.
Leeré un poco o charlaré con alguien en la calle...
Si es un desconocido, me presentaré.
Si nada de esto me sucede,
me congelaré.
Toc, tum, toc, tum
bajo al paso subterráneo y me encamino al lugar de nuestra cita.
Me vuelvo hacia mí mismo y empiezo a imaginar
tus fotografías, esparcidas por el suelo o colgadas en desorden
en las columnas de pasillos desconocidos, en muros derruidos.
Es de aquella exposición entre las ruinas donde crecían árboles.
Los árboles crecían bien porque no había techo.
Allí tus fotografías habrían estado como en casa...
Si no pienso en nada y si el día está hecho ceniza por la tristeza
o vacío sin motivo,
me congelaré mientras voy hacia ti.
Pero si el tiempo que debe transcurrir para que cruce estas distancias
que debo cruzar para que mi imagen encuentre la verdad
no me sugiere que es hora de calentarme
(y el tiempo no tiene tales costumbres),
puedo quedarme congelado demasiado tiempo
y cuando me plante ante ti,
no sentirás mi calor.
Transcurrirá el tiempo que debe transcurrir
para que te congeles y
recorras con paciencia a todo un hombre congelado ante ti.